TAREA ESTABLECIENDO METAS

 Taller de computación 

CONTADOR PUBLICO 

ALUMNO):_Jonathan Roberto Tijerina Venegas POFESOR: HUGO GILBERTO GARCIA GUERRA EJERCICIO: ESTABLECIENDO METAS Y ALCANZANDOLAS

Si no nos marcamos metas corremos el riesgo de estancarnos y que un día  nos preguntemos ¿qué cosas interesantes he hecho en mi vida?, ¿qué me  gustaría haber intentado?, ¿qué cosas importantes he conseguido? Conseguir metas no tiene nada que ver con conseguir éxitos. Más bien tiene  que ver con aprender y vivir experiencias nuevas que nos  merecemos. Porque el éxito no es conseguir una simple medalla. El éxito  es la aventura de lo vivido y lo aprendido. 

El proceso de desarrollo de una meta supone un gran desafío personal.  Ponemos a prueba un sinfín de habilidades tales como: iniciativa, resolución  de problemas, creatividad, planificación, motivación, concentración,  orientación al logro, compromiso, productividad, gestión eficaz del tiempo….  competencias tan valoradas hoy en día en cualquier ámbito profesional.  Pero sobre todo, nos lleva a la satisfacción personal para con nosotros  mismos. 

Confía en tus capacidades 

Todas nuestras metas son: 

Grandes, por pequeñas que sean. 

Difíciles, por fáciles que parezcan. 

Personales, nuestras y de nadie más. 

Ilusionantes, y es que solo el hecho de ponerse una meta concreta y dar  los primeros pasos genera una sensación especial de bienestar y de, por  qué no decirlo, ¡felicidad! Sientes que puedes alcanzarla. Sientes una  confianza creciente en tus propias capacidades. 

Pequeños pasos 

Las metas comienzan con pequeños pasos en nuestro día a día y que nos  llevan con toda probabilidad a conseguir nuestro deseo u objetivo final  (cambiar del trabajo, mejorar la salud, las relaciones etc.). Realmente no se  trata de hacer grandes cosas, pero sí de hacer cosas de forma consciente  que no habíamos hecho antes. 

Muchas veces no damos estos pasos por miedo a perder la “seguridad”.  Podemos vivir la vida pensando «Virgencita, que me quede como estoy» o  «mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer» o podemos dar un paso  más allá e intentar descubrir nuevos caminos que nos hagan ¡vibrar!  Después de todo ¡solo tenemos una vida! Pues aprovechémosla a tope. Si  te da miedo perder la seguridad, también perderás la libertad de elegir. 

Seguridad y libertad no son buenas amigas. ¿Pero hay algo seguro además  de lo que ya sabemos? 

Disfruta del proceso 

En realidad lo más valioso de ponerse una meta no es conseguir el objetivo  final, sino disfrutar durante el esfuerzo y el aprendizaje. Por supuesto que 

conseguirlo es gratificante, pero es solo un momento. El día en que digas  «lo conseguí», todo habrá acabado. Y no se puede vivir permanentemente  del éxito momentáneo, hay que seguir. Por ello no puedes parar de ponerte  más metas al día siguiente, porque más allá de lograrlo, te sientes en  esa nube de motivación y energía deseoso de hacer cualquier cosa que te  plantees. 

Escribe, escribe, escribe 

A lo largo de la vida vamos consiguiendo muchas metas sin apenas haberlas  planificado o decidido de forma consciente. Sin embargo, lo que queremos  plantear es cómo conseguir una meta que siempre hayas deseado, un  sueño de tener, hacer, sentir… cómo hacerlo bien desde el principio. 

Si quieres saber si tu meta la deseas de verdad y si tiene posibilidades de éxito, hazte estas 10 preguntas: 

1. ¿He escrito mi meta? 

Escribe tu meta de forma específica en positivo, define qué quieres conseguir, cómo, cuándo, dónde y por qué. Ejemplo: si tu objetivo es bajar  de peso, tu meta podría de ser: pasear durante dos meses todos los días  una hora, o también, hacer 5 comidas ligeras consumiendo máximo 2000  calorías al día. El proceso de escribir es importante porque hace que pases  al plano de la consciencia, a comprometerte contigo mismo, a sincerarte, a  fijarla en tu mente y concentrarte en lo que quieres y en tu objetivo. 

2. ¿Es realista para mí, está a mi alcance? 

Piensa en el grado dificultad. Tu meta debe ser realista y alcanzable. Si te  pones una meta demasiado grande puede que enseguida te frustres y no lo  consigas nunca. Puedes empezar de menos a más o dividirla en metas más  pequeñas y amoldarlas a tus necesidades y recursos (en nuestro ejemplo  anterior bastaría con pasear 3 días a la semana). También piensa en tus  éxitos pasados. 

3. ¿Merece la pena? 

Si vas a dedicar parte de tu tiempo, esfuerzo, dinero etc. a conseguir una  meta, debes tener claro todos los beneficios y motivos por los cuales deseas  conseguirla porque están alineados con tus principios y valores. 

4. ¿Tiene fecha límite? 

Establecer una fecha límite hace que te concentres en ella y logres ser más  productivo. Pon una fecha razonable en función de la dificultad. No tengas 

prisa por lograr la meta, el tiempo nunca debe ser un impedimento sino tu  aliado. Tiene que ser una meta alcanzable. 

5. ¿Es afín a mis valores? 

Nuestros valores sirven de guía la hora de decidir o actuar. Si tu meta va en  contra de tus propios valores y prioridades fracasarás desde el primer  momento. Ejemplo: si para ti es importante disfrutar de la familia, no decidas  metas que menoscaben este valor, busca la manera de integrarlo. 

6. ¿He identificado los obstáculos y los recursos necesarios? Está claro que sin obstáculos no hay meta. Escribe todos los obstáculos que  encuentres y las soluciones o recursos. El primer obstáculo puedes ser tú  mismo. Por recursos se entiende todo lo que necesitas: desde tener una  mente positiva a personas que te ayuden, tiempo, dinero, herramientas,  información, etc. 

7. ¿Tengo un plan de acción? 

La meta sin un plan de acción es un mero deseo. Es la manera de verificar  que realmente llevas a cabo las acciones previstas. Anota tus acciones en  tu agenda o calendario con sus tiempos y fechas límites e intégralo con el  resto de tus actividades. Revisa, corrige, mide tus avances. Tu plan es tu  hoja de ruta, la forma de hacer tangible tu meta. 

8. ¿La he visualizado en mi mente? 

Visualizar de principio a fin es una técnica que ayuda más de lo que  pensamos a conseguir nuestro reto. La mente no distingue entre lo real y lo  imaginario y podemos hacer creer a nuestro cerebro que podemos  conseguirlo. Así entrenan los deportistas de élite. Para visualizar puedes  pensar todos los días en el resultado exitoso con todo lujo de detalles  o pegar alguna foto o imagen relacionada en lugares visibles. 

9. ¿Estoy disfrutando desde el primer momento? 

Es importante disfrutar del proceso de la meta. Para ello debes olvidarte del  resultado inmediato porque sinceramente el objetivo final no es  lo importante. Y quien entienda esto conseguirá alcanzar su objetivo más  fácilmente. Disfrutar es simplemente sentirse motivado en el presente,  cumplir con el trabajo, comprobar los avances, en definitiva, concentrarse  en la meta te permitirá disfrutar a pesar del esfuerzo. 

10. ¿He tenido en cuenta cómo protegerla?

Cuando tienes una meta clara y decides ponerte a trabajar en ella, no  puedes dejar que otros interrumpan o interfieran, debes protegerla como si  fuera tu mayor tesoro. Decir “no” cuando sea necesario hará que te  concentres en lo tuyo. Lo mejor para evitar distraerte es establecer tiempos  y rutinas diarias. 

Dice la frase «Para alcanzar algo que nunca has obtenido tendrás que

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